El Bien Nacer
Marta Canessa de Sanguinetti
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En 1449, en Toledo, se promulgó el primer estatuto de "pureza de sangre" como respuesta a una revuelta popular contra la política fiscal del rey Pedro II. Los españoles acusaron a los ricos Conversos de influir en las decisiones del rey, dado que muchos de ellos habían obtenido un monopolio en la recaudación de impuestos. A partir de ese momento, los Conversos fueron excluidos de posiciones influyentes, y cualquier persona que aspirara a un cargo público debía demostrar su "sangre pura". Esta nueva exigencia se difundió en toda la sociedad española, convirtiéndose en la norma legal aceptada en la mayoría de las instituciones públicas, religiosas y privadas. Así, los Conversos se convirtieron en una especie de "nueva nación" dentro de la sociedad española, al igual que los judíos, moros y herejes.
