Vigilar y castigar
Michel Foucault
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Las prisiones contemporáneas pueden generar una sensación de vergüenza, pero en el siglo XIX eran motivo de orgullo. Este periodo valoraba la transformación de castigos brutales en un sistema que buscaba corregir las almas en lugar de castigar los cuerpos. Las estructuras carcelarias simbolizaban un esfuerzo por la "ortopedia social", donde los delincuentes eran encerrados con el objetivo de corregir su comportamiento. Este enfoque, que se desarrolló entre los siglos XVI y XIX, se basaba en una serie de procedimientos para controlar y clasificar a los individuos, convirtiéndolos en seres "dóciles y útiles". La disciplina emergió como una herramienta clave en diversas instituciones sociales, como hospitales y escuelas. Aunque el siglo XIX introdujo conceptos de libertad, también cimentó una sociedad disciplinaria que sigue vigente. La moderna penalidad no solo busca castigar, sino readaptar a los delincuentes, y se entrelaza con las ciencias humanas, revelando un dominio disciplinario que subyace en la relación entre el conocimiento y el poder.
